17/09/2026


¿Por qué la papa cuesta casi 50% menos si Costa Rica está sembrando menos?


Producción agrícola y precios al consumidor no siempre se mueven en la misma dirección


Cuando se habla del precio de los alimentos, una explicación parece lógica: si se produce menos, el precio debería subir; si se produce más, debería bajar. Sin embargo, los datos agrícolas de Costa Rica muestran que la realidad es bastante más compleja.


Al cruzar los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) del INEC con la Matriz de Precios de las Ferias del Agricultor 2026, construida a partir de los precios sugeridos semanalmente por el Consejo Nacional de Producción (CNP), aparece un caso particularmente interesante: la papa y la cebolla han reducido significativamente sus precios durante 2026, aun cuando los datos estructurales muestran reducciones en producción respecto de años anteriores.


El resultado permite entender mejor la diferencia entre cuánto produce el país y cuánto termina pagando el consumidor.


Papa y cebolla: dos productos fundamentales.  La ENA 2024 permite dimensionar la importancia de estos cultivos. Para ese año, el INEC registró 1.679,5 hectáreas sembradas de papa, con una producción de 30.228,5 toneladas, mientras que la cebolla alcanzó aproximadamente 1.313,3 hectáreas y 25.349 toneladas de producción. La ENA tiene cobertura nacional y genera información sobre área sembrada, área cosechada, producción y destino de la producción.


Un elemento que conviene precisar es la clasificación. El INEC ubica la papa dentro del grupo de raíces y tubérculos, mientras que en el grupo de hortalizas la cebolla representa el 70,5% del área sembrada, seguida por la zanahoria.


Esta precisión es importante porque evita interpretar que papa y cebolla pertenecen estadísticamente al mismo subgrupo agrícola.


Pero el verdadero hallazgo aparece cuando llevamos estos datos del campo hasta la feria.


En 2026 la papa ha perdido alrededor de la mitad de su precio.  Nuestra Matriz de Precios de la Feria permite seguir semanalmente la evolución de los productos.

En la semana 1 de 2026, la papa amarilla registraba un precio de ₡1.105 por kilogramo. Para la semana 37 había descendido a ₡550.


Esto representa una reducción de:

₡555 por kilogramo, equivalente a −50,2%.


La papa blanca presenta prácticamente el mismo fenómeno. Pasó de ₡1.160 a ₡570 por kilogramo, una disminución de ₡590, equivalente a aproximadamente −50,9%.


Es decir, en poco más de ocho meses, el precio sugerido de ambos tipos de papa se redujo prácticamente a la mitad y no se trata únicamente de comparar dos semanas aisladas. La matriz de 37 semanas permite observar que el mercado ha atravesado diferentes movimientos intermedios antes de llegar a los niveles actuales.


La cebolla también está bajando

El comportamiento de la cebolla es menos pronunciado, pero igualmente significativo.


La cebolla seca pasó de aproximadamente ₡1.000/kg en la semana 1 a ₡825/kg en la semana 37, para una disminución acumulada cercana al 17,5%.


La cebolla en trenza pasó de ₡990 a ₡825, equivalente a una reducción aproximada del 16,7%.


Lo interesante es que parte de esa caída se produjo recientemente.  En la semana 34, tanto la cebolla seca como la cebolla en trenza estaban alrededor de ₡1.000/kg. Tres semanas después se encontraban en ₡825/kg.


Estamos hablando de una reducción cercana al 17,5% en apenas tres semanas.


Pero aquí aparece la paradoja

Si observamos la evolución estructural de la producción agrícola, esperaríamos intuitivamente otra dirección.


Datos anteriores del INEC situaban para 2022 la producción de papa alrededor de 48.172 toneladas, con unas 2.912 hectáreas sembradas. Para 2024, la ENA reporta aproximadamente 30.229 toneladas y 1.680 hectáreas.


Esto supone, aproximadamente:

−42% en área sembrada y −37% en producción.


Sin embargo, nuestra matriz muestra que durante 2026 el precio de la papa en las ferias ha caído alrededor de 50% desde enero 2026


Aquí está precisamente el punto central.  Menor producción histórica no significa necesariamente mayor precio inmediato para el consumidor.


Entonces, ¿por qué puede bajar el precio?

El precio que observamos en una feria no depende exclusivamente de cuántas hectáreas se sembraron en el país.


Entre la producción agrícola y el precio final intervienen múltiples variables: cosechas estacionales, disponibilidad semanal, inventarios, condiciones climáticas, importaciones, competencia entre productores, costos de transporte, intermediación y cambios en la demanda.


También existe un componente comercial importante.  La ENA no solamente mide producción. Investiga además el destino de esa producción, las pérdidas poscosecha y las ventas en finca según el tipo de comprador. Precisamente porque la cadena que conecta al productor con el consumidor tiene varias etapas.


Por eso es perfectamente posible que una reducción estructural de la producción coexista temporalmente con una caída del precio.


No hay contradicción económica: estamos midiendo fenómenos diferentes.


Un ejemplo ayuda a entenderlo

Supongamos que Costa Rica produce menos papa durante un determinado año.


Eso podría generar presión alcista sobre los precios.


Pero si durante determinadas semanas coincide una cosecha importante, existe suficiente inventario, ingresan importaciones o disminuye temporalmente la demanda, la cantidad disponible en el mercado puede superar las necesidades inmediatas de compradores y consumidores.


El precio puede bajar.


Semanas después, esa situación podría revertirse.  Precisamente por eso resulta insuficiente analizar únicamente cuánto produce Costa Rica una vez al año.


Necesitamos observar también cómo se comportan los precios semana a semana.

y aquí aparece el valor de la Matriz de Precios


La ENA proporciona una fotografía estructural de enorme valor: superficie sembrada, producción, destino y características de la actividad agrícola. La encuesta tiene cobertura nacional y se ejecuta anualmente.


Nuestra Matriz de Precios de las Ferias del Agricultor agrega otra dimensión: la evolución temporal del precio.


Al cierre de la semana 37 ya contamos con más de ocho meses de observaciones semanales para 46 productos.


Esto permite comenzar a identificar estacionalidad, máximos, mínimos, volatilidad y cambios de tendencia que una estadística anual difícilmente podría mostrar y los movimientos no son pequeños.


Mientras la papa blanca ha disminuido aproximadamente 51% desde enero, otros productos han recorrido el camino contrario. El tiquisque, por ejemplo, pasó de aproximadamente ₡1.265/kg a ₡3.200/kg, un incremento superior al 150%.


El consumidor enfrenta simultáneamente productos que cuestan la mitad que al inicio del año y otros que cuestan más del doble.


Ese fenómeno explica por qué la percepción del costo de vida puede diferir considerablemente entre hogares.


Producción agrícola no es lo mismo que inflación.  También debemos evitar otra conclusión apresurada.


Una caída de 50% en la papa no significa que el costo de los alimentos haya disminuido 50%, mucho menos que el IPC haya caído en esa proporción.


El Índice de Precios al Consumidor utiliza una canasta de bienes y servicios y cada producto tiene una ponderación determinada.


Nuestra matriz cumple otra función: funciona como un indicador de presión de precios agrícolas.


Cuando muchos productos comienzan simultáneamente a subir o bajar y el movimiento persiste durante varias semanas, tenemos una señal que merece seguimiento.


Lo que los datos nos están enseñando.  La combinación de ambas fuentes permite observar la economía agrícola desde dos perspectivas.


El INEC nos dice qué y cuánto está produciendo Costa Rica, la Matriz de Precios nos muestra qué está ocurriendo semanalmente con una parte de los precios que enfrenta el consumidor en las ferias.


Y el caso de la papa demuestra por qué necesitamos ambas.  


Costa Rica puede tener menos hectáreas sembradas, menor producción histórica y, simultáneamente, precios significativamente inferiores a los registrados meses atrás.


No es una contradicción.

Es el resultado de un mercado donde producción, disponibilidad, estacionalidad, comercialización, importaciones, demanda y tiempo interactúan continuamente.


La pregunta que queda abierta.  La caída de aproximadamente 50% en el precio de la papa durante 2026 es positiva para el consumidor que compra hoy.


Pero desde una perspectiva económica surge una pregunta todavía más importante:


¿es sostenible ese precio si el país ha reducido significativamente el área sembrada y la producción?


Nuestra matriz todavía no puede responderla pero sí nos permite hacer algo que antes era difícil: seguir la respuesta semana a semana y posiblemente ahí esté uno de los mayores valores de construir información histórica: no solamente explicar qué pasó, sino empezar a detectar cuándo una tendencia comienza a cambiar.


Fuentes: Encuesta Nacional Agropecuaria 2024, Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC); Matriz de Precios de las Ferias del Agricultor 2026, elaboración propia con información semanal de precios sugeridos del CNP. La ENA 2024 tiene como período de referencia enero-diciembre de 2024 y sus resultados fueron publicados en septiembre de 2025.

Elaboración propia