Negocios con Dios


En el mundo emprendedor se habla mucho de liderazgo, pero se practica poco. Se confunde liderazgo con visibilidad, con cargo, con seguidores o con protagonismo. Sin embargo, el verdadero liderazgo —el que transforma empresas y personas— nace primero en lo personal y luego se manifiesta en lo empresarial.


En este Tema del Mes, desde la saga Negocios con Dios, reflexionamos sobre una verdad fundamental: nadie puede liderar una empresa si no ha aprendido a liderarse a sí mismo, y ningún ecosistema crece si sus líderes solo piensan en su propio beneficio.


Un principio bíblico sobre el liderazgo verdadero.  La Biblia es clara y directa cuando habla de liderazgo:


“El que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor.”

Mateo 20:26


Este versículo rompe con el concepto tradicional de poder. Liderar no es imponerse, es servir. No es figurar, es sostener. No es controlar, es inspirar.


En el ecosistema emprendedor, este principio es más vigente que nunca.


Liderazgo personal: la base invisible de toda empresa

Antes de hablar de liderazgo empresarial, hay que hablar de liderazgo personal.


El emprendedor que no se lidera:

  • Vive apagando incendios
  • Toma decisiones reactivas
  • Se desgasta emocionalmente
  • Transfiere su caos interno a la empresa


El liderazgo personal se construye en silencio:

  • En la disciplina diaria
  • En la coherencia entre valores y decisiones
  • En la capacidad de decir “no”
  • En el orden financiero, emocional y espiritual


Una empresa nunca supera el nivel de conciencia de su líder. Por eso, liderarse a uno mismo no es un lujo; es una responsabilidad.


Liderazgo empresarial: crear valor más allá del negocio

El liderazgo empresarial auténtico no se mide solo en ventas o crecimiento, sino en impacto. Impacto en los colaboradores, en los clientes y en el ecosistema.


Un líder empresarial con propósito entiende que:

  • Su empresa es un medio, no un fin
  • El crecimiento debe ser sostenible
  • Los valores no se negocian
  • El éxito individual pierde sentido sin comunidad


Aquí es donde el liderazgo deja de ser individual y se convierte en colectivo.


Liderazgo que construye ecosistema. Desde la actividad Expo Pyme CR, que no nace como un evento; nace como una convicción: las pymes no crecen solas, crecen juntas.


Detrás de Expo Pyme CR hay liderazgo personal convertido en liderazgo empresarial, y liderazgo empresarial transformado en liderazgo de ecosistema. No se trata de protagonismo, sino de plataforma. No se trata de competir, sino de conectar.


Este es un ejemplo real de liderazgo basado en servicio:

  • Crear espacios para que otros crezcan
  • Visibilizar a quienes no siempre tienen voz
  • Conectar empresas, instituciones y personas
  • Pensar en el largo plazo, no en el aplauso inmediato


Eso también es liderazgo. Y es del que deja huella.


Caso real: cuando el liderazgo dejó de ser individual

En una de las ediciones de Expo Pyme CR, un emprendedor se acercó con una frase sencilla, pero poderosa:


“Aquí entendí que no estaba solo.”


Su negocio no cambió ese día. Cambió su mentalidad. Entendió que liderar no era hacerlo todo solo, sino aprender a apoyarse en otros, colaborar y aportar.


Meses después, su empresa no solo había crecido; había madurado. Porque el liderazgo verdadero no solo transforma cifras, transforma personas.


Ecosistema emprendedor: el liderazgo que Costa Rica necesita


Un ecosistema emprendedor fuerte no se construye con egos, sino con líderes conscientes. Líderes que:

  • Comparten conocimiento
  • Abren puertas
  • Piensan en impacto social
  • Entienden que el éxito es colectivo


Expo Pyme CR representa ese tipo de liderazgo: uno que conecta propósito, valores y empresa, alineado con una visión más grande que el beneficio individual.


Tal vez este sea el mes para preguntarte:

  • ¿Desde dónde estoy liderando?
  • ¿Desde el miedo o desde el propósito?
  • ¿Desde el control o desde el servicio?
  • ¿Estoy construyendo solo una empresa o también comunidad?


Porque el liderazgo que permanece no es el que más ruido hace, sino el que más vidas impacta y cuando el liderazgo se ejerce con propósito, valores y fe, el negocio deja de ser solo negocio… y se convierte en misión.