Una deuda pendiente en el Día Internacional de la Mujer


Cada 8 de marzo el mundo recuerda la lucha histórica de las mujeres por la igualdad. Sin embargo, más allá de la conmemoración simbólica, persiste una realidad económica que aún no hemos resuelto: la brecha salarial y laboral entre hombres y mujeres.


Costa Rica ha avanzado en legislación. La Ley N.º 9677 sobre igualdad salarial entre mujeres y hombres establece que no puede existir discriminación salarial cuando el trabajo tiene igual valor. Esta normativa obliga a empleadores públicos y privados a garantizar igualdad de remuneración y a justificar cualquier diferencia salarial mediante criterios objetivos como productividad, responsabilidades o experiencia.


No obstante, tener ley no significa haber alcanzado igualdad real. La evidencia económica demuestra que la brecha de género sigue manifestándose en múltiples dimensiones del mercado laboral.


La brecha salarial en el contexto internacional

Según datos de la OCDE, en promedio las mujeres ganan aproximadamente 10,3% menos que los hombres en los países miembros cuando se comparan ingresos de trabajadores a tiempo completo.


Esto significa que, por cada dólar que gana un hombre, una mujer recibe aproximadamente 90 centavos.


Datos de la OCDE reflejan que:

  • Corea presenta una brecha cercana al 29%
  • Japón alrededor del 20%
  • Estados Unidos cerca del 17%
  • El promedio OCDE ronda el 10,4%


Costa Rica aparece con una brecha menor en comparación con muchos países desarrollados (7.3%). Sin embargo, esta cifra puede generar una falsa percepción de igualdad.


La razón es simple: la desigualdad en Costa Rica se manifiesta más en acceso al empleo que en la comparación directa de salarios formales.


El verdadero problema: participación laboral femenina


El mayor desafío de Costa Rica no es únicamente la brecha salarial dentro de las empresas, sino la menor participación de las mujeres en el mercado laboral.


En términos generales:

  • Menos mujeres trabajan en comparación con los hombres.
  • Muchas mujeres trabajan menos horas remuneradas.
  • Existe mayor presencia femenina en empleos informales o de menor ingreso.


Este fenómeno genera una brecha de ingresos total mucho mayor que la brecha salarial formal.


Cuando se analiza el ingreso promedio anual de hombres y mujeres, la diferencia crece considerablemente debido a factores estructurales.


Cinco causas estructurales de la brecha de género

1. La economía del cuido no remunerado

Uno de los principales factores que explica la desigualdad laboral es el trabajo doméstico y de cuido no remunerado.


En la mayoría de los hogares:

  • Las mujeres dedican muchas más horas al cuido de niños, adultos mayores y tareas domésticas.
  • Los hombres dedican más tiempo al trabajo remunerado.


Esta distribución desigual del tiempo limita la capacidad de muchas mujeres para trabajar jornadas completas o asumir posiciones de mayor responsabilidad.


2. La maternidad penaliza la carrera profesional

En Costa Rica, como en la mayoría del mundo, la maternidad suele afectar más la trayectoria laboral de las mujeres que la paternidad.


Entre los efectos más frecuentes se encuentran:

  • interrupciones en la carrera laboral
  • menor acceso a ascensos
  • cambios hacia empleos más flexibles pero peor remunerados
  • mayor probabilidad de empleo parcial


Este fenómeno es conocido como "penalización por maternidad".


3. Segregación ocupacional

Muchas mujeres se concentran en sectores históricamente menos remunerados, como:

  • servicios
  • educación
  • trabajo administrativo
  • cuido
  • comercio minorista


Mientras tanto, los hombres predominan en sectores con mayor remuneración promedio como:

  • tecnología
  • ingeniería
  • industria
  • construcción
  • logística


Esta distribución genera brechas de ingresos estructurales incluso cuando existe igualdad salarial dentro de cada puesto.


4. Menor acceso a puestos de liderazgo

Otra dimensión relevante es la representación femenina en posiciones de poder económico.


En muchas organizaciones todavía existe menor presencia de mujeres en:

  • gerencias
  • juntas directivas
  • posiciones técnicas especializadas
  • alta dirección


Esto reduce su participación en los niveles salariales más altos de la economía.


5. Informalidad laboral

La informalidad sigue siendo uno de los principales problemas estructurales del mercado laboral costarricense.


Muchas mujeres trabajan en condiciones informales debido a:

  • horarios flexibles necesarios para el cuido familiar
  • emprendimientos de subsistencia
  • limitaciones para acceder a empleo formal


La informalidad implica:

  • menores ingresos
  • falta de seguridad social
  • menor estabilidad laboral
  • menor protección legal


El impacto económico de la desigualdad


Cerrar las brechas laborales de género no es únicamente una cuestión de justicia social. También es una estrategia de crecimiento económico.


Diversos estudios internacionales señalan que una mayor participación laboral femenina podría generar:

  • aumento del PIB
  • mayor productividad
  • mayor recaudación fiscal
  • fortalecimiento de los sistemas de pensiones
  • reducción de la pobreza


Cuando las mujeres tienen mayor acceso a empleo formal y mejores ingresos, los hogares invierten más en educación, salud y bienestar de los hijos, generando beneficios intergeneracionales.


El impacto social

La desigualdad laboral también tiene consecuencias sociales profundas:


Mayor vulnerabilidad económica

Los hogares encabezados por mujeres presentan mayor riesgo de pobreza cuando el ingreso femenino es menor.


Dependencia económica

La falta de autonomía financiera limita la capacidad de decisión dentro del hogar.


Brechas intergeneracionales

Las desigualdades laborales se transmiten a las siguientes generaciones mediante menor acceso a educación, salud y oportunidades.


Indicadores clave para medir la igualdad laboral

Costa Rica necesita fortalecer los sistemas de medición para monitorear la igualdad laboral. Algunos indicadores fundamentales incluyen:

  • brecha salarial ajustada por ocupación
  • tasa de participación laboral femenina
  • tasa de empleo femenino con hijos
  • participación femenina en puestos directivos
  • distribución del trabajo no remunerado
  • brecha en horas trabajadas
  • informalidad laboral por sexo


Medir estos indicadores permite diseñar mejores políticas públicas.


Soluciones estructurales para cerrar la brecha

Superar esta desigualdad requiere acciones coordinadas entre Estado, empresas y sociedad.


1. Expansión de la red de cuido

Invertir en servicios de cuido infantil y de adultos mayores permite que más mujeres participen en el mercado laboral.


2. Transparencia salarial

Las empresas deberían implementar auditorías salariales internas para detectar posibles desigualdades.


3. Políticas laborales flexibles

El teletrabajo, horarios flexibles y licencias parentales compartidas ayudan a equilibrar responsabilidades familiares.


4. Promoción del liderazgo femenino

Programas de desarrollo profesional pueden aumentar la presencia femenina en puestos directivos.


5. Educación en carreras STEM

Fomentar la participación femenina en ciencia, tecnología e ingeniería puede reducir brechas salariales futuras.


La igualdad salarial es también eficiencia económica.  Las economías más competitivas del mundo han comprendido que la igualdad de género no es solo un valor social. Es también un motor de crecimiento económico.


Una sociedad que limita el desarrollo profesional de la mitad de su población está desperdiciando talento, productividad e innovación.

Costa Rica tiene las bases legales para avanzar hacia una economía más equitativa. El reto ahora es convertir esa normativa en resultados medibles y sostenibles.


Conclusión

La brecha salarial y laboral de género sigue siendo uno de los desafíos estructurales más importantes de Costa Rica.


El país ha avanzado en legislación y en reconocimiento del problema, pero todavía enfrenta desafíos en participación laboral, acceso a liderazgo, distribución del cuido y formalización del empleo femenino.


El Día Internacional de la Mujer debe servir no solo para reconocer avances, sino también para reflexionar sobre los cambios estructurales necesarios para construir una economía más justa, productiva y sostenible.


Porque cerrar la brecha de género no es solo una cuestión de igualdad.


Es una decisión inteligente para el desarrollo del país.



Fuente: OCDE, INEC , Ley N.º 9677 Igualdad Salarial

Elaboración propia